Fundamento biofísico del déficit energético
Un déficit calórico se produce cuando la cantidad de energía consumida a través de los alimentos es inferior a la energía total que el organismo gasta para sostener sus funciones basales y su actividad física durante un período determinado.
En esta situación, el organismo recurre a sus reservas endógenas de sustratos energéticos, predominantemente el tejido adiposo subcutáneo y visceral, además de pequeñas cantidades de glucógeno y proteínas estructurales.
Magnitud del déficit: ¿por qué los enfoques moderados son superiores?
Un déficit calórico agresivo (por encima del 25-30% del gasto total) suele desencadenar una fuerte respuesta adaptativa: descenso acusado de la leptina, incremento notable de la grelina (hormona del apetito), pérdida indeseada de tejido muscular y reducción involuntaria del movimiento cotidiano (NEAT).
Por contra, un déficit moderado (entre el 10% y el 15% del TDEE) permite preservar la masa muscular, mantener la vitalidad cotidiana y facilitar la adherencia psicológica al plan nutricional a largo plazo.