El estado anabólico y la disponibilidad energética
Un superávit calórico ocurre cuando la ingesta diaria de energía supera sistemáticamente el gasto energético total diario (TDEE). En este estado de balance positivo, el cuerpo dispone de un excedente energético para procesos de biosíntesis, síntesis proteica muscular y reposición completa de depósitos de glucógeno hepático y muscular.
Superávit limpio versus acumulación excesiva de grasa
El ritmo máximo al que el tejido muscular puede sintetizarse está biológicamente limitado por factores hormonales y de entrenamiento. Un exceso calórico desmedido no acelerará la ganancia de músculo, sino que se acumulará mayoritariamente en forma de tejido graso.
Por este motivo, se recomienda un superávit conservador de entre 150 y 300 kcal sobre el mantenimiento habitual, acompañado siempre de un estímulo progresivo mediante entrenamiento de fuerza.